Más allá del peso: la mente hambrienta

Retrato de una psicóloga en su consultorio, sentada frente a un escritorio y trabajando en una laptop Dell plateada. Tiene el cabello largo y oscuro con distintivas mechas rojas y viste un top gris elegante, con una planta de fondo.

Ps. Catalina Arroyo

Psicóloga Clínica

31-01-2026

Plato con cinta métrica y cadenas simbolizando TCA junto a tarjeta de Centro Vitalis.
Plato con cinta métrica y cadenas simbolizando TCA junto a tarjeta de Centro Vitalis.
Plato con cinta métrica y cadenas simbolizando TCA junto a tarjeta de Centro Vitalis.

Más allá del peso: cuando la comida se convierte en enemigo

Vivimos en una cultura que ha normalizado la guerra contra el cuerpo. Desde las redes sociales saturadas de filtros hasta las conversaciones de pasillo sobre la "nueva dieta milagro", el mensaje es constante: tu valor como persona es inversamente proporcional a tu talla. Sin embargo, para millones de personas, esta presión social no es solo una molestia estética, sino el detonante de una batalla mental devastadora y, a menudo, mortal.

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) —que incluyen la Anorexia, la Bulimia, el Trastorno por Atracón y nuevas formas como la Ortorexia— son enfermedades psiquiátricas graves. No son "fases", no son "caprichos de vanidad" y definitivamente no son una elección de estilo de vida. Son intentos desesperados del cerebro por regular emociones insoportables a través del control (o descontrol) de la comida.

En Chile, las tasas de TCA han aumentado alarmantemente post-pandemia, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes. Pero hay esperanza. La ciencia ha avanzado a pasos agigantados, revelando que estos trastornos tienen una base neurobiológica clara y, lo más importante, que la recuperación total es posible con el tratamiento adecuado.

En este artículo exhaustivo, dejaremos de lado los mitos para adentrarnos en la realidad científica de los TCA. Exploraremos qué ocurre en el cerebro de una persona con anorexia o bulimia, por qué "comer sano" puede convertirse en una obsesión patológica y qué terapias basadas en evidencia (como la TCC y el modelo Maudsley) están salvando vidas hoy.

Parte 1: La Neurobiología del Hambre y el Control

Durante años, se culpó a las madres, a las revistas de moda o a la falta de voluntad. Hoy sabemos que la biología juega un papel crucial. Los estudios de neuroimagen han demostrado que los cerebros de las personas con TCA funcionan de manera diferente mucho antes de que aparezcan los síntomas visibles.

Anorexia: El cerebro que teme al placer

En un cerebro neurotípico, el hambre activa el sistema de recompensa (núcleo accumbens), generando una señal de "búsqueda de placer". En la Anorexia Nerviosa, ocurre algo paradójico: el hambre no genera ansiedad por comer, sino una sensación de calma y control. Estudios sugieren que estas personas tienen una alteración en la ínsula (la zona que interpreta las señales del cuerpo) y en los circuitos de dopamina. Para ellos, comer no es placentero; es generador de ansiedad pura. La restricción se convierte en su ansiolítico.​

Bulimia y Atracón: El fallo en el freno

En la Bulimia y el Trastorno por Atracón, a menudo se observa una hipoactividad en la corteza prefrontal (el freno de los impulsos) y una hiperreactividad ante las señales de comida. Es similar a una adicción: el cerebro grita "¡necesito comer para calmarme ya!", y el sistema de control no tiene la fuerza suficiente para detener el impulso. La purga posterior (vómitos, ejercicio) no es por hambre, sino para aliviar la culpa tóxica que sigue al atracón.​

Parte 2: El espectro de los TCA: Más allá de la Anorexia

Aunque la Anorexia es la más visible por la delgadez extrema, no es la más común. Los TCA tienen muchas caras, y muchas personas sufren en cuerpos de "peso normal", lo que dificulta su diagnóstico.

1. Trastorno por Atracón (El más común y silencioso)

A diferencia de simplemente "comer mucho", el atracón se caracteriza por una ingesta voraz, rápida y a menudo a escondidas, acompañada de una sensación de pérdida total de control. No hay purgas (vómitos) posteriores, lo que lleva al aumento de peso y a un ciclo de vergüenza profunda. El paciente come para tapar una emoción (tristeza, soledad, estrés), pero el atracón genera más emoción negativa, reiniciando el ciclo.

2. Ortorexia Nerviosa: Cuando lo "sano" enferma

Este es un trastorno emergente, impulsado por la cultura del "wellness". Empieza con la intención inocente de "comer limpio", pero se transforma en una obsesión rígida por la pureza de los alimentos. La persona deja de salir con amigos porque no sabe qué aceite usan en el restaurante, o siente una ansiedad paralizante si come algo "procesado". Su vida se reduce a planificar comidas, sacrificando su salud mental en el altar de la salud física.

Parte 3: El papel tóxico de las Redes Sociales (El espejo distorsionado)

No podemos hablar de TCA hoy sin mencionar a Instagram y TikTok. Un estudio reciente realizado con universitarios confirmó una correlación directa: a mayor tiempo en redes sociales comparando cuerpos, mayor insatisfacción corporal y riesgo de TCA.​

Los algoritmos están diseñados para mostrarte aquello en lo que te detienes. Si un adolescente inseguro mira un video de "lo que como en un día" de una modelo fitness, el algoritmo lo bombardeará con contenido similar, creando una cámara de eco donde la delgadez extrema o la musculación obsesiva parecen la norma, no la excepción. Esto distorsiona la percepción de la realidad (dismorfia digital) y valida conductas patológicas disfrazadas de "estilo de vida saludable".

Parte 4: Tratamientos Basados en Evidencia (La salida del laberinto)

Recuperarse de un TCA no es cuestión de "fuerza de voluntad" o de "simplemente comer". Se requiere una reestructuración profunda de la cognición y la conducta.

1. Terapia Cognitivo-Conductual Mejorada (CBT-E)

Es el estándar de oro para Bulimia y Trastorno por Atracón. A diferencia del psicoanálisis tradicional, la CBT-E es pragmática y centrada en el presente. Trabaja desmontando las reglas rígidas sobre la comida ("si como pan, engordaré 5 kilos") y rompiendo los mecanismos de mantenimiento del trastorno (como el chequeo corporal constante). Estudios muestran que la CBT-E logra tasas de remisión superiores al 60% en adultos.

2. El Método Maudsley (Tratamiento Basado en la Familia)

Para adolescentes con Anorexia, la terapia individual a menudo falla porque el cerebro desnutrido no puede razonar. El Modelo Maudsley empodera a los padres para que tomen el control temporal de la alimentación de su hijo/a, viéndolo como una "hospitalización en casa". No se culpa a la familia; se la convierte en el mejor recurso terapéutico. La evidencia muestra que es más eficaz que cualquier otro tratamiento para adolescentes con corta duración de enfermedad.​

3. Terapia Dialéctico-Conductual (DBT)

Originalmente creada para el trastorno límite, es muy eficaz para el Trastorno por Atracón y la Bulimia, ya que enseña habilidades de regulación emocional y tolerancia al malestar. El paciente aprende a surfear la ola de la emoción intensa sin recurrir a la comida como salvavidas.​

Parte 5: Nutrición y Salud Mental: Un camino de ida y vuelta

La recuperación implica también sanar la biología. Existe una relación bidireccional: lo que comes afecta tu estado de ánimo (el 90% de la serotonina se produce en el intestino), y tu estado de ánimo dicta lo que comes.
Una nutrición adecuada no es solo para recuperar peso; es para recuperar el cerebro. Un cerebro desnutrido es rígido, obsesivo y ansioso. La renutrición es, en sí misma, una intervención psiquiátrica potente que devuelve la flexibilidad cognitiva necesaria para la terapia.​

Parte 6: Señales de Alerta (¿Cómo saber si necesito ayuda?)

Si dudas sobre tu relación con la comida, hazte estas preguntas honestas:

  1. ¿El pensamiento sobre comida o tu cuerpo ocupa más del 30% de tu día?

  2. ¿Dejas de ir a eventos sociales (cumpleaños, cenas) por miedo a lo que habrá de comer?

  3. ¿Sientes culpa, vergüenza o asco después de comer?

  4. ¿Tienes reglas rígidas (ej: "no puedo comer carbohidratos después de las 6") que, si rompes, te generan pánico?

  5. ¿Tu estado de ánimo depende del número en la báscula?

Si respondiste sí a varias, es probable que estés en riesgo o ya cursando un TCA.

Conclusión: Tu cuerpo es tu hogar, no tu enemigo

La recuperación total es posible. "Total" no significa solo comer bien; significa que la comida vuelva a ser irrelevante. Significa poder comer una pizza con amigos riéndote, sin calcular calorías mentalmente. Significa que tu cuerpo sea el vehículo para vivir tus sueños, no el obstáculo que te impide alcanzarlos.

En Centro Psicológico Vitalis, contamos con un equipo especializado en la complejidad de los TCA.

  • Especialistas en TCC y TCA: Nuestra psicóloga Catalina Arroyo y el equipo clínico tienen formación específica en trastornos alimentarios y enfoque cognitivo-conductual.

  • Enfoque Compasivo: Entendemos que el TCA no es vanidad, sino dolor. No te juzgamos; te ayudamos a traducir ese dolor en palabras, no en síntomas.

  • Modalidad Híbrida: Atiéndete desde la seguridad de tu casa (online) o en nuestra consulta en Providencia, un espacio libre de juicios.​

  • Cobertura: Reembolsamos con Isapres para que el costo no sea una barrera más.​

No tienes que vivir con hambre de vida.

Nútrete de verdad. Agenda tu hora en Vitalis y empieza a hacer las paces con tu cuerpo.

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