Ansiedad o estrés: ¿cuándo es un trastorno?

Retrato profesional de una psicóloga joven y sonriente, con cabello rubio y mechas, vestida con una bata clínica negra tipo uniforme. Está de pie con los brazos cruzados contra un fondo blanco liso, transmitiendo confianza y amabilidad en un entorno de centro psicológico.

Ps. Catalina Callejas

Psicóloga Clínica

21-01-2026

Primer plano de un ovillo de hilo dorado enredado que se desenreda en líneas rectas sobre una mesa de madera rústica, junto a una tarjeta de presentación de "Vitalis Centro Psicológico" con el logotipo verde.
Primer plano de un ovillo de hilo dorado enredado que se desenreda en líneas rectas sobre una mesa de madera rústica, junto a una tarjeta de presentación de "Vitalis Centro Psicológico" con el logotipo verde.
Primer plano de un ovillo de hilo dorado enredado que se desenreda en líneas rectas sobre una mesa de madera rústica, junto a una tarjeta de presentación de "Vitalis Centro Psicológico" con el logotipo verde.

Ansiedad o estrés

Guía completa para recuperar la calma y el control de tu vida

Vivimos en la era de la prisa y, en una ciudad vibrante y exigente como Santiago, sentir que corremos contra el reloj se ha convertido en la norma, no en la excepción. “Estoy estresado” es probablemente la frase que más repetimos al final del día, tan común como un simple saludo, pero bajo esa capa de normalidad muchas personas están librando batallas silenciosas y agotadoras contra un enemigo más persistente y complejo: la ansiedad patológica.

Es fácil confundir el estrés con la ansiedad, ya que ambos aceleran el corazón, nos quitan el sueño y nos hacen sentir al límite. Sin embargo, mientras el estrés suele ser una respuesta lógica a una demanda externa como una fecha de entrega, una deuda o un conflicto familiar, la ansiedad tiene la capacidad de cobrar vida propia, instalándose en nuestra mente incluso cuando todo parece estar bien.

¿Te despiertas con una sensación de peligro inminente sin saber por qué, sientes que tu mente no tiene un botón de “apagado” o evitas situaciones sociales por miedo a perder el control? Si es así, este artículo es para ti.

A continuación, desglosaremos en profundidad las diferencias cruciales entre estrés y trastornos de ansiedad, exploraremos los síntomas físicos y psicológicos que no debes ignorar, y te mostraremos por qué buscar ayuda profesional en lugares especializados como el Centro Psicológico Vitalis es el camino más seguro para recuperar tu paz mental.

Parte 1: El estrés, el motor que se recalienta

Para entender la ansiedad, primero debemos entender a su primo cercano: el estrés. Biológicamente, el estrés no es un error de diseño, sino una herramienta de supervivencia que, ante un desafío, hace que nuestro cuerpo libere cortisol y adrenalina para prepararnos para “luchar o huir”.

El estrés “normal” vs. el estrés crónico

El estrés agudo es útil porque te ayuda a frenar antes de chocar el auto o a terminar un informe importante a tiempo y, una vez que el desafío desaparece, tus niveles hormonales bajan y te relajas. El problema surge con el estrés crónico, pues en la vida moderna las “amenazas” no desaparecen: el correo del jefe llega el domingo, las deudas persisten y el tráfico es diario.

Cuando el sistema de alerta nunca se apaga, el cuerpo empieza a fallar, apareciendo el agotamiento, la irritabilidad y los problemas digestivos. Sin embargo, la clave del estrés es que siempre tiene un detonante claro, por lo que si eliminas la carga laboral o resuelves el conflicto, el síntoma suele desaparecer.

Parte 2: La ansiedad, el miedo que anticipa

La ansiedad es diferente porque, si el estrés es una respuesta a una amenaza presente, la ansiedad es una reacción a una amenaza futura o imaginaria, convirtiéndose en el miedo a lo que “podría” pasar.

Cuando la preocupación se vuelve tóxica

Todos sentimos ansiedad antes de una entrevista de trabajo, lo cual es normal, pero el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), una de las condiciones más tratadas por los psicólogos hoy en día, se caracteriza por una preocupación excesiva, persistente e incontrolable sobre múltiples aspectos de la vida.

La persona con ansiedad no solo se preocupa por la entrevista, sino también por si el metro se atrasará, por si se manchará la camisa, por si al entrevistador no le gusta su voz y por si nunca más consigue trabajo, creando una cadena catastrófica de pensamientos (”¿Y si…?”) que paraliza la capacidad de actuar.

La ansiedad no necesita un motivo aparente

A diferencia del estrés, un ataque de ansiedad o una crisis de pánico pueden surgir en un domingo tranquilo mientras ves televisión, lo cual es lo que más asusta a los pacientes: la sensación de que su propio cuerpo y mente los traicionan sin previo aviso. Esta imprevisibilidad genera el “miedo al miedo”, un círculo vicioso donde la persona vive aterrorizada de volver a sentirse mal.

Parte 3: El cuerpo grita lo que la mente calla

Uno de los motivos por los que la ansiedad es tan difícil de diagnosticar para el paciente es que se disfraza de enfermedad física, siendo común que las personas lleguen a la consulta del psicólogo después de haber visitado cardiólogos, neurólogos y gastroenterólogos sin encontrar nada.

El corazón y la respiración

La taquicardia, las palpitaciones y la sensación de opresión en el pecho son clásicas y, en una crisis de pánico, estos síntomas son tan intensos que la persona está genuinamente convencida de que está sufriendo un infarto. Además, la hiperventilación provoca mareos, hormigueo en las manos y una extraña sensación de irrealidad.

El sistema digestivo: el “segundo cerebro”

Existe una conexión directa entre el cerebro y el intestino, por lo que la ansiedad crónica suele manifestarse como gastritis, síndrome de intestino irritable, náuseas matutinas o “nudos” en el estómago que quitan el hambre, ya que el cuerpo en estado de alerta constante deja de priorizar la digestión.

Tensión muscular y dolor crónico

¿Sientes que cargas el mundo sobre tus hombros? La ansiedad mantiene los músculos en tensión preparatoria para huir, lo que deriva en contracturas crónicas en el cuello y espalda, bruxismo al dormir y cefaleas tensionales que rara vez ceden con analgésicos comunes.

Parte 4: Tipos de trastornos de ansiedad más comunes

No toda la ansiedad es igual e identificar qué tipo de ansiedad experimentas es el primer paso para el tratamiento efectivo que ofrecen los especialistas de Centro Psicológico Vitalis.

Trastorno de pánico

Se caracteriza por ataques de miedo súbito e intenso que alcanzan su punto máximo en minutos, donde la persona siente que va a morir, volverse loca o perder el control. El impacto en la calidad de vida es alto, ya que se empiezan a evitar los lugares donde ocurrieron los ataques para prevenir una repetición.

Ansiedad social

No es solo timidez, es un miedo profundo a ser juzgado, humillado o rechazado en situaciones sociales que puede impedir que alguien pida un ascenso, vaya a una fiesta o incluso coma delante de otras personas. En la era digital, esto también se traduce en ansiedad por la exposición en redes sociales o videoconferencias.

Fobias específicas

Son miedos irracionales a objetos o situaciones concretas como volar, las agujas o las arañas, provocando una evitación activa donde, aunque la persona sabe que el miedo es desproporcionado, no puede controlarlo.

Parte 5: Estrategias de afrontamiento y tratamiento profesional

La buena noticia es que la ansiedad es uno de los trastornos más tratables en salud mental, por lo que no tienes que resignarte a vivir con miedo.

Lo que puedes hacer hoy

Respiración diafragmática: La ansiedad suele ser superficial y rápida, así que forzar una respiración lenta y profunda envía una señal biológica directa al nervio vago para calmar el sistema nervioso.

Técnica de “grounding” (5-4-3-2-1): Cuando tu mente viaje al futuro catastrófico, tráela al presente nombrando 5 cosas que ves, 4 que tocas, 3 que escuchas, 2 que hueles y 1 que saboreas.

Limita la cafeína y pantallas: Los estimulantes son gasolina para la ansiedad, por lo que regular el sueño y la dieta es parte fundamental del tratamiento.

La importancia de la terapia psicológica

Si bien los tips ayudan, la cura real viene de abordar la raíz, pues la terapia no busca solo eliminar el síntoma, sino entender para qué sirve tu ansiedad, qué estás evitando y qué emoción no estás procesando.

Enfoques como la Terapia Cognitivo-Conductual, disponible en Vitalis, te enseñan a debatir con tus pensamientos intrusivos para que aprendas que pensar algo no lo hace real. También existen terapias de aceptación y compromiso que te ayudan a vivir una vida plena con ansiedad, hasta que esta pierde su poder y disminuye naturalmente.

Parte 6: ¿Por qué elegir Centro Psicológico Vitalis para tu tratamiento?

Cuando la ansiedad ataca, necesitas un lugar seguro, profesional y empático, no cualquier atención, sino especialistas que entiendan la neurobiología y la psicología del miedo.

Centro Psicológico Vitalis se ha posicionado como un referente en el tratamiento de trastornos ansiosos y del estrés en Santiago por varias razones fundamentales:

Enfoque personalizado y multidisciplinario

En Vitalis entienden que tu ansiedad es única, por lo que no aplican “recetas de cocina”. Su equipo de profesionales evalúa tu caso particular considerando tu historia, tu contexto laboral y familiar y, si es necesario, cuentan con redes de derivación para complementar la terapia con otros especialistas.

Accesibilidad real: presencial y online

La ansiedad a menudo nos dificulta salir de casa o nos hace sentir que “no tenemos tiempo”, por lo que Vitalis ofrece soluciones adaptadas:

Atención online: Ideal para quienes sufren de agorafobia o tienen agendas colapsadas, permitiéndote tener tu sesión desde tu lugar seguro y eliminando la ansiedad del traslado.

Atención en Providencia: Para quienes necesitan desconectar y tener un espacio físico de contención, sus consultas ofrecen un ambiente tranquilo y acogedor en el centro de la ciudad.

Transparencia y apoyo financiero

El estrés financiero no debería ser un impedimento para sanar el estrés mental. Vitalis facilita el proceso de reembolso con Isapres y seguros complementarios, asegurando que puedas mantener la continuidad de tu tratamiento sin que el costo sea una fuente adicional de angustia.

Conclusión: la calma es posible

La ansiedad miente, pues te dice que siempre te sentirás así, que el peligro es real y que no eres capaz de afrontarlo, pero la realidad clínica nos muestra lo contrario: con las herramientas adecuadas y el acompañamiento profesional correcto, la ansiedad se reduce, se gestiona y, a menudo, remite.

Imagina volver a dormir una noche entera sin despertar con el pecho apretado, imagina poder disfrutar de un domingo sin la sombra del lunes e imagina tomar decisiones basadas en tus deseos y no en tus miedos. Esa vida está disponible para ti, pero el primer paso para salir del ciclo de la ansiedad es pedir ayuda.

No tienes que cargar ese peso solo ni un día más. En Centro Psicológico Vitalis estamos preparados para recibirte, escucharte y entregarte las herramientas que necesitas para recuperar el control, porque tu tranquilidad es nuestra prioridad.

¿Listo para volver a respirar tranquilo? Agenda tu hora hoy mismo y comienza tu camino hacia la calma.

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