Cuando el trabajo duele: burnout laboral

Ps. Catalina Callejas
Psicóloga Clínica
20-01-2026
Cuando el trabajo duele: burnout laboral
El domingo por la tarde solía ser un momento de descanso, de familia o de simple ocio, pero para miles de profesionales en Chile se ha transformado en la antesala de la angustia. Esa sensación de opresión en el pecho al pensar en la semana que comienza, el insomnio que ataca justo cuando necesitamos descansar y la irritabilidad que pagamos con quienes menos lo merecen son síntomas de que algo profundo se ha roto en nuestra relación con el trabajo. Vivimos en una cultura que glorifica el “estar ocupado”, donde responder correos a las 10 de la noche se considera compromiso y no falta de límites, y donde el agotamiento se lleva como una medalla de honor en lugar de tratarse como lo que realmente es: un problema de salud.
El Síndrome de Burnout, o síndrome del “quemado”, no es simplemente cansancio acumulado tras una semana difícil, sino un estado de erosión emocional, física y mental progresiva causado por la exposición crónica al estrés laboral no gestionado. Es el momento en que el motor, después de girar a altas revoluciones sin aceite ni pausa, finalmente se funde.
En las siguientes líneas profundizaremos en la anatomía de este fenómeno que está vaciando las oficinas y llenando las consultas médicas, explorando cómo identificarlo antes del colapso total y, lo más importante, trazando la hoja de ruta para recuperar no solo la productividad, sino la alegría de vivir, con el apoyo de especialistas como los del Centro Psicológico Vitalis.
No es solo cansancio de viernes
Es vital distinguir entre el estrés laboral común y el burnout. El estrés implica “demasiado”: demasiadas presiones que demandan demasiado de ti física y mentalmente. Sin embargo, las personas estresadas todavía pueden imaginar que, si logran controlar todo, se sentirán mejor. El burnout, por el contrario, se trata de “insuficiente”: insuficiente motivación, insuficiente emoción, insuficiente cuidado. La persona con burnout no siente que tiene mucho por hacer, sino que nada de lo que hace importa.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció oficialmente el burnout como un fenómeno ocupacional en 2019, caracterizándolo por tres dimensiones claras que van más allá de la fatiga. Primero, el agotamiento extremo, esa sensación de que no queda ni una gota de energía para dar. Segundo, el cinismo o despersonalización, que se manifiesta como una actitud negativa, crítica y distante hacia el trabajo y los compañeros. Y tercero, la ineficacia profesional, esa percepción dolorosa de que, por más que nos esforcemos, no logramos resultados y nuestras capacidades se han evaporado.
El costo del alto rendimiento
Santiago es una ciudad competitiva y rápida, un caldo de cultivo perfecto para este síndrome. A menudo, las víctimas del burnout no son los trabajadores “flojos” o desinteresados, sino todo lo contrario: son los perfeccionistas, los comprometidos, los que siempre dicen “sí” y los que ponen el deber por encima del bienestar personal.
Este perfil de alto rendimiento suele ignorar las primeras señales de alarma del cuerpo. Los dolores de cabeza recurrentes, las molestias gastrointestinales, las contracturas en la espalda y las alteraciones del sueño son interpretados como molestias pasajeras a superar con café o analgésicos, en lugar de verse como las luces rojas del tablero de control. A nivel emocional, la persona comienza a sentirse “anestesiada”, operando en piloto automático para sobrevivir a la jornada, perdiendo la capacidad de disfrutar incluso de los logros o ascensos por los que tanto luchó.
Desconectarse para no apagarse
La recuperación del burnout no se logra con unas simples vacaciones de dos semanas. Si bien el descanso es necesario, volver al mismo entorno con las mismas herramientas y la misma mentalidad solo reiniciará el ciclo de desgaste. La verdadera sanación requiere un cambio estructural en cómo nos relacionamos con nuestras obligaciones y nuestra identidad.
El proceso de recuperación implica, obligatoriamente, aprender a establecer límites rígidos. Esto significa reaprender a decir “no” sin culpa, a desconectarse digitalmente fuera del horario laboral y a redefinir el éxito personal más allá del cargo o el sueldo. Es un proceso de duelo por la imagen del “trabajador incansable” que creíamos ser, para dar paso a una versión más humana y sostenible de nosotros mismos.
El rol de la intervención psicológica
Intentar salir del burnout solo con fuerza de voluntad es una paradoja, pues es precisamente la voluntad la que está agotada. Aquí es donde la terapia psicológica se convierte en un pilar no negociable del tratamiento. Un psicólogo especializado no te dirá simplemente que “te relajes”, sino que trabajará contigo para identificar los patrones cognitivos que te llevaron al límite.
¿Por qué sientes que debes complacer a todos? ¿Qué miedo se esconde detrás de tu perfeccionismo? ¿Cómo está tu autoestima cuando no estás produciendo? Estas son las preguntas que se abordan en la consulta y cuyas respuestas son la llave para evitar recaídas futuras. Además, en casos severos, la coordinación con psiquiatría puede ser necesaria para estabilizar el sueño y el ánimo, permitiendo que la terapia haga su trabajo.
Recuperando el control con expertos
Si al leer esto sientes que estás describiendo tu día a día, es momento de detenerte antes de que el cuerpo te obligue a hacerlo de la peor manera. El Centro Psicológico Vitalis entiende profundamente la realidad del trabajador moderno y ofrece un refugio seguro para comenzar a reconstruirte.
Su enfoque es integral y adaptado a la realidad de quienes tienen poco tiempo:
Flexibilidad horaria: Sabemos que pedir permiso en el trabajo puede ser otro estresor, por lo que la atención online de Vitalis permite acceder a terapia de calidad en horarios que se acomoden a tu ritmo, eliminando traslados innecesarios.
Espacio de desconexión: Para quienes necesitan salir físicamente del ambiente laboral o doméstico, sus consultas en Providencia ofrecen un entorno de calma diseñado para la introspección y el alivio.
Facilidades administrativas: El centro apoya tu proceso gestionando la documentación necesaria para reembolsos en Isapres y seguros complementarios, reduciendo la carga burocrática y financiera para que puedas centrarte en lo único que importa: tu salud.
El trabajo es una parte importante de la vida, pero no es la vida entera. No permitas que tu carrera te cueste tu salud mental. En Centro Psicológico Vitalis, encontrarás el equipo humano y profesional listo para ayudarte a reescribir tus prioridades y recuperar la energía que creías perdida.
Recupera tu equilibrio vital. Agenda tu hora en Vitalis y da el primer paso hacia una vida laboral sana.






