Hambre emocional: cuando la comida calma

Retrato de una psicóloga en su consultorio, sentada frente a un escritorio y trabajando en una laptop Dell plateada. Tiene el cabello largo y oscuro con distintivas mechas rojas y viste un top gris elegante, con una planta de fondo.

Ps. Catalina Arroyo

Psicóloga Clínica

22-01-2026

Plato vacío en la cocina de noche y tarjeta de Centro Vitalis.
Plato vacío en la cocina de noche y tarjeta de Centro Vitalis.
Plato vacío en la cocina de noche y tarjeta de Centro Vitalis.

Hambre emocional: cuando la comida calma el dolor

¿Alguna vez has sentido que no puedes parar de comer, incluso cuando ya estás lleno? ¿O que tras un día estresante, la única “recompensa” posible es vaciar el refrigerador? No estás solo. En Chile, las cifras son preocupantes: estudios recientes indican que el riesgo de padecer trastornos de la conducta alimentaria (TCA) alcanza hasta un 16,1% en ciertas poblaciones, superando mediciones anteriores. El Trastorno por Atracón (Binge Eating Disorder) es, de hecho, el trastorno alimentario más común, superando a la anorexia y la bulimia, aunque se habla mucho menos de él.

A diferencia del hambre fisiológica, que nace en el estómago y se sacia con alimentos, el “hambre emocional” nace en la mente y busca anestesiar una emoción incómoda: ansiedad, soledad, aburrimiento o tristeza. La comida se convierte en un ansiolítico temporal, creando un ciclo adictivo de alivio momentáneo seguido de una culpa devastadora.

En este artículo, basado en evidencia científica y guías clínicas, analizaremos qué sucede en el cerebro durante un atracón, cómo diferenciar el hambre real del emocional y por qué la terapia psicológica es el tratamiento de primera línea recomendado internacionalmente.

Anatomía de un atracón

Según el manual diagnóstico DSM-5 y el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE.UU. (NIDDK), un atracón no es simplemente “comer mucho” en una fiesta. Para considerarse un trastorno, debe cumplir con características específicas: comer una cantidad inusualmente grande de alimentos en un periodo corto (ej. 2 horas), hacerlo mucho más rápido de lo normal y, lo más importante, experimentar una sensación de pérdida de control durante el episodio.

A diferencia de la bulimia, en el trastorno por atracón no existen conductas compensatorias regulares (como vómitos o ejercicio excesivo) para “eliminar” las calorías, lo que a menudo lleva al desarrollo de obesidad y problemas metabólicos, sumando una carga física al sufrimiento psicológico.

¿Por qué comemos emociones?

La ciencia nos explica que este comportamiento tiene una base neurobiológica. Al ingerir alimentos ricos en azúcares y grasas, el cerebro libera dopamina, el neurotransmisor del placer. Para un cerebro estresado o deprimido, la comida es una vía rápida y accesible de regulación emocional.

Sin embargo, estudios publicados en revistas psiquiátricas señalan que este alivio es efímero. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) destaca que los pacientes con atracones suelen presentar comorbilidad con otros cuadros como depresión y trastornos de ansiedad. La comida tapa el síntoma (la angustia), pero agrava el problema de base al añadir vergüenza y deterioro de la autoimagen.

El tratamiento que realmente funciona

La fuerza de voluntad no es suficiente para tratar un TCA. Las guías clínicas internacionales son claras: la Psicoterapia es el pilar fundamental del tratamiento. Específicamente, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) ha demostrado ser altamente efectiva.

Un estudio longitudinal publicado en la National Library of Medicine (PMC) mostró que la TCC y la Terapia Interpersonal lograron tasas de recuperación total de los atracones en un 64,4% de los pacientes a largo plazo, cifras muy superiores a las de quienes no recibieron tratamiento. La terapia ayuda a los pacientes a identificar los “gatillantes” emocionales, a desarrollar mecanismos de afrontamiento que no impliquen comida y a regular sus emociones de manera saludable.

Rompiendo el silencio en Vitalis

Si te identificas con estos síntomas, es crucial entender que esto es una condición de salud, no un vicio ni una falta de carácter. En Centro Psicológico Vitalis, abordamos el hambre emocional desde una perspectiva compasiva y basada en la evidencia.

Contamos con especialistas en el área que pueden ayudarte:

Psicólogos Expertos en TCA: Profesionales como la Ps. Catalina Arroyo, especializada en trastornos de la conducta alimentaria, trabajan con enfoques probados para restablecer tu relación con la comida.

Enfoque Multidisciplinario: Entendemos que la mente y el cuerpo van unidos. Nuestro tratamiento busca la raíz emocional del síntoma.

Acceso y Cobertura: Para facilitar tu proceso, ofrecemos atención con reembolso de Isapres, asegurando que el tratamiento sea accesible y continuo.

La comida debe ser nutrición y placer, no un refugio ni un castigo. Recuperar la libertad de elegir cuándo y qué comer es posible.

Sacia tu vida, no tu ansiedad. Agenda tu hora en Vitalis y comienza tu recuperación.

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