Reflexiones

Reflexiones

Nunca es suficiente, aunque lo hagas bien

Ps. Catalina Callejas

Psicóloga Clínica

13-12-2025

El ciclo sin fin

Imagina que estás en una carrera, no una maratón, más bien un sprint manejable, de esos que dices “esto lo logro fácil”, ves la meta clara, ordenada, casi amable, corres, te esfuerzas, jadeas un poco, pero llegas, cruzas la línea, sonríes. Listo.

Y justo ahí… la meta se mueve, no desaparece, no explota, solo se va unos metros más allá, como diciendo “bien, ahora vamos por la siguiente”.

Tú miras alrededor, confuso, pensando si alguien más vio eso, pero no, aun así sigues corriendo.

¿Por qué la meta siempre se mueve?

Porque tu mente es una pésima organizadora de celebraciones, cada vez que logras algo, en lugar de abrir champaña, dice:
“Ok, bien… ¿y ahora qué sigue?”

No hay aplausos, no hay pausa, no hay sillón, solo un pequeño empujón mental hacia el próximo objetivo. La satisfacción dura lo mismo que una notificación vista sin responder, rápida, silenciosa, olvidable.

Y tú caes en el truco clásico: si me esfuerzo un poco más, después descanso. Spoiler: ese “después” nunca llega.

El personaje secreto de esta historia: El Buscador

Dentro de ti vive El Buscador, usa zapatillas de trekking y nunca se sienta, es optimista, motivador, y completamente incapaz de disfrutar el paisaje.

El Buscador alcanza una cima, mira el horizonte y dice:
“Qué lindo… bueno, vamos por esa otra”.

No saca fotos, no descansa, no se pregunta cómo llegó ahí, solo busca la siguiente montaña. Y aunque parece inspirador, es agotador vivir con alguien así en la cabeza.

La ciencia (explicada sin aburrir)

El cerebro humano está cableado para progresar, mejorar, avanzar, optimizar, gracias a eso no vivimos en cuevas, el problema es que el cerebro no tiene un botón de “ya es suficiente por hoy”.

No viene de fábrica, nadie nos enseñó a detenernos sin sentir culpa, así que seguimos jugando un juego donde la meta se mueve sola y nosotros creemos que el problema es que aún no corremos lo suficiente.

El desgaste que no se ve en el espejo

Esto no cansa los músculos, cansa el ánimo, es ese cansancio raro que aparece incluso en días “buenos”, logras cosas, pero no te sientes satisfecho, descansas, pero no te sientes renovado.

Y en algún punto aparece la pregunta incómoda:
Si siempre llego y nunca alcanza… ¿qué estoy persiguiendo en realidad?

Romper el ciclo (sin dejar de avanzar)

No se trata de dejar de tener metas ni de volverte conformista, se trata de aprender a mirar atrás sin miedo, a reconocer el esfuerzo antes de exigir el próximo salto.

A veces avanzar no es correr más rápido, es detenerte cinco minutos y decir “esto que hice cuenta”, aunque nadie más lo aplauda.

Cierre: No estás fallando, estás cansado

Que la meta se mueva no significa que tú estés mal significa que llevas mucho tiempo corriendo sin permitirte llegar de verdad.

Las metas son puntos en el camino, no juicios sobre tu valor, y si hoy te detienes a mirar todo lo que has recorrido, tal vez descubras algo incómodo pero liberador:

👉 ya has hecho suficiente, incluso si tu cabeza aún no se enteró.

🧠 En el centro trabajamos la autoexigencia, la insatisfacción constante y el agotamiento emocional, ayudando a construir una relación más sana con el logro y el descanso.

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