Tu ansiedad cree que te está ayudando

Ps. Rakson Duarte
Psicólogo Clínico
13-12-2025
Tu ansiedad cree que te está ayudando
La ansiedad suele presentarse como un problema que hay que eliminar, apagar o controlar, como si fuera un error del sistema. Pero en realidad, desde el punto de vista de tu cerebro, la ansiedad no es un bug: es una función. Una función exagerada, desactualizada y bastante torpe, pero una función al fin y al cabo.
Dentro de tu cabeza vive una especie de guardia de seguridad, no es particularmente sofisticado, pero se toma su trabajo con mucha seriedad. Su único objetivo es evitar que te pase algo malo. El problema es que no distingue muy bien entre un peligro real y una amenaza imaginada, y para él, ambas se sienten igual de urgentes.
El guardia no vive en el presente, vive en el “por si acaso”
Hace miles de años, este guardia era una joya evolutiva. Si escuchabas un ruido raro en la noche, él activaba el cuerpo, subía la adrenalina y te preparaba para correr o pelear. A veces era una rama. A veces era un depredador. Pero equivocarse hacia el lado del exceso era una buena estrategia para seguir con vida.
El mundo cambió, pero el guardia no lo sabe. Hoy no huimos de tigres, huimos de correos ambiguos, silencios prolongados, pensamientos sobre el futuro y recuerdos incómodos del pasado. Y aun así, el cuerpo responde como si algo realmente grave estuviera a punto de ocurrir.
Por eso la ansiedad no empieza como un pensamiento claro, sino como una sensación corporal difusa. Algo se acelera, algo se tensa, algo no encaja. Y solo después la mente hace lo que mejor sabe hacer: buscar explicaciones.
Cuando el cuerpo se adelanta a la cabeza
Muchas personas con ansiedad dicen lo mismo: “No entiendo por qué me siento así si objetivamente está todo bien”. Y tienen razón. El problema es que la ansiedad no opera en el nivel de la lógica. Opera en el nivel de la supervivencia.
El cuerpo decide primero y la mente llega tarde a la reunión. Cuando la mente llega, encuentra al cuerpo alterado y asume que debe haber una buena razón para eso. Así que empieza a revisar escenarios, recuerdos, posibilidades futuras, cualquier cosa que pueda justificar la alarma. No para torturarte, sino para ayudarte a encontrar el peligro.
El error que casi todos cometemos
El error más común es intentar tranquilizarse peleando con la ansiedad. Decirse que no tiene sentido, que no es racional, que no debería estar ahí. Pero desde la perspectiva del guardia, esa lucha es una mala señal. Si incluso tú estás tratando desesperadamente de calmarte, entonces algo serio debe estar pasando.
Así la ansiedad se intensifica. No porque esté fuera de control, sino porque cree que está haciendo exactamente lo que corresponde.
Lo que suele marcar la diferencia no es eliminar la ansiedad, sino cambiar la forma en que se responde a ella. Cuando el sistema empieza a aprender, a través de la experiencia, que puede sentir incomodidad sin que ocurra una catástrofe, el guardia baja gradualmente la intensidad. No porque alguien se lo ordenó, sino porque ya no lo considera necesario.
No es debilidad, es un sistema nervioso sobreentrenado
La ansiedad no dice que seas frágil, incapaz o poco fuerte. Dice que tu sistema nervioso aprendió a estar en alerta constante. Y los sistemas que aprenden también pueden desaprender.
Eso no se logra con frases motivacionales ni con “pensar positivo”. Se logra entendiendo cómo funciona el sistema y trabajando con él, no contra él.
🧠 En el centro abordamos la ansiedad desde una mirada clínica y humana, ayudando a regular el sistema nervioso y a cambiar los patrones que la mantienen, para que la vida deje de vivirse en modo emergencia permanente.







